
escrito por Merlis Hernández / Foto: Juan Ramírez
martes, 07 de agosto de 2007
Dos graves dificultades aquejan a quienes residen en la avenida Pedro María Freites de Barcelona. El primero es el alto índice de delincuencia e indigencia que se apoderó del sector desde que fueron mudadas a esta avenida las paradas de autobuses de las rutas Barcelona-Puerto La Cruz y otras líneas que prestan servicio en recorridos interurbanos.
Según Dilia Guevara, quien reside en la urbanización Camino Nuevo II desde hace más de 30 años, muchos de sus vecinos han vendido sus viviendas "por que ya no soportan vivir entre comercio, autobuses y delincuentes. Cuenta Guevara que cuando llegó a vivir a la comunidad "todo era muy tranquilo, había uno que otro muchacho vicioso, pero hasta allí".Lo que antes eran frentes de viviendas hoy son locales comerciales. Richard Ramos posee un pequeño negocio donde repara cornetas y reproductores de vehículos. Para este joven comerciante la parada de autobuses trajo muchos beneficios a su local, pero acepta que la delincuencia ha crecido.El segundo problema lo causan la vialidad y el sistema de drenaje. Durante dos años los comerciantes que hacen vida en esta arteria vial han tenido que sufrir los infortunios causados por la remodelación de la avenida Pedro María Freites, vías trancadas, tierra y ruido de máquinas trabajando alejan a los clientes de estos negocios. Armando Rondón, dueño de un auto lavado que funciona en la localidad, cuenta que su nivel de pérdida llega al 85 por ciento. El comerciante asegura que cada vez que trancan la vía en el canal en que funciona su negocio, los costos son altos. "Actualmente están realizando unos trabajos de drenaje en la calle lateral a mi local, allí rompieron una tubería y nos dejaron sin agua" explicó Rondón.


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